Este libro enseña que ser periodista no es fácil, se tiene que seguir ciertos parámetros para poder cumplir correctamente con esta función.
Un periodista debe ser muy cauteloso en varios aspectos. El lenguaje y la información que utilizan tienen que ser claras, concisas, neutrales y objetivas, por eso, no pueden estar escribiendo cualquier cosa en las redes sociales o en su blog personal, si es que cuentan con uno.
Cada palabra debe de ser minuciosa y el periodista siempre debe tener en cuenta que puede poner en riesgo su trabajo por no medir la información que brinda.
El libro señala que los post que realiza puede ser percibido como sexista, reflejo de sesgo racial y por ende daña la imagen y credibilidad que tiene un periodista y peor si esto va acompañado de un video o foto.
Además, los que ejercen está profesión deben saber que todo lo que escriban siempre va a ser público y de alguna u otra forma miles de personas llegan a leerlo incluyendo a sus jefes o personas relacionadas con su ámbito laboral. Esto deja mal visto a la empresa donde el empleado ejerce su función y puede llegar a ser fatal.
Por lo tanto, es recomendable pensar dos veces antes de lanzar alguna información por las redes sociales, porque incluso muchas veces se dejan llevar por esta red de información que no tiene veracidad y caen en el grave error de no verificar un hecho con sus respectivas fuentes e investigar más de lo que ocurre en realidad.
Por último, los periodistas están unidos permanentemente con la vida privada y pública y esto hace necesario que modifiquen su privacidad en sus cuentas como es el caso de Facebook. Tampoco se debe aceptar cualquier solicitud de “amigos” y menos hacer click en “me gusta” en cualquier página.
Cabe recalcar que nunca pero nunca se debe de poner la primicia de una noticia en sus páginas web antes que en el periódico que trabaja, tener empatía es importante porque a nadie le gustaría que una red social te robe la noticia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario